TID: trastorno de identidad disociativa

El cerebro humano es bastante complejo, por lo que muchas veces ignoramos como suelen funcionar algunos mecanismos de este. Son numerosos los trastornos existentes que pueden aparecer en distintas etapas de la vida por diversos motivos. Hoy, abordaremos el ‘TID’: trastorno de identidad disociativa, o ‘trastorno de personalidad múltiple’ como también suele conocerse. Indagando en qué es propiamente este, así como cuáles son sus síntomas, causas y tratamiento.

¿Qué es el trastorno de identidad disociativa?

Como puede intuirse por su nombre, el trastorno de identidad disociativa o de ‘personalidades múltiples’, define a las personas que suelen adoptar desde 2, hasta más ‘entes’ o ‘personalidades’ capaces de modificar la conducta de manera radical.

El TID ha sido un tema complejo dentro del campo de la psicología que ha generado gran polémica. Siendo uno de los trastornos que más se ha representado tanto en el cine como en la ficción, debido a lo fascinante y complicado que puede llegar a ser.

Entre las representaciones cinematográficas más populares que podemos ver en la actualidad de esta patología, se encuentra ‘Split’ (fragmentado), que muestra la vida caótica de un hombre que debe lidiar con numerosas personalidades que toman total control de su vida, actuando prácticamente de manera autónoma. Esto, no difiere mucho de lo que puede pasar en la realidad.

Tid de la película fragmentado

Sintomatología de este trastorno

Como se ha mencionado con anterioridad, el síntoma más característico de este trastorno, es la presencia de dos o más personalidades o identidades diversas que van tomando control de la persona quien padece esta patología. Además, existen otras señales que pueden ser un motivo para sospechar sobre la presencia de TID, tales como son:

  • Lagunas mentales (episodios de amnesia).
  • Experimentar confusión o poca claridad sobre la identidad que se posee.
  • Sensación de encontrarse separado del cuerpo (o que este es ajeno a nosotros).
  • Frecuentes ataques de ansiedad, estrés, pánico y depresión.
  • Presencia de pensamientos e incluso actitudes con tendencia suicida.

Cabe destacar, que algunas personas que padecen el trastorno de identidad disociativa, pueden experimentarlo con o sin ‘posesión’. En el primer caso, puede parecerse notoriamente que la persona con este trastorno ha sido víctima de una especie de posesión, donde la nueva personalidad toma control del cuerpo, como si de un ser completamente autónomo se tratase.

Cuando no hay posesión el escenario continúa siendo similar, aunque mucho menos evidente para quien padece el trastorno y para las demás personas. Sin embargo, en ambos casos posiblemente se verá a la persona afectada hablando de sí misma tanto en plural, o como si de alguien ajena a se tratase.

Ten presente, que solo un profesional de la salud debidamente capacitado, podrá determinar si padeces TID, o cualquier otro tipo de trastorno. Ante cualquiera de los síntomas mencionados antes, o la sospecha de padecer esta patología, no dudes en acudir con un profesional a realizarte una evaluación médica.

¿Cuáles son sus causas?

A pesar de que no se precisan con exactitud las causas que pueden originar la aparición del TID, se cree que uno de los factores principales puede ser el estrés postraumático. Este puede producirse después de vivir un hecho trágico bastante impactante en la persona, tal como puede ser un accidente, ser víctima de una catástrofe natural, o de abuso, por ejemplo.

Causas del TID

Incluso, hay quienes dicen que el TID puede llegar a ser una especie de estrés postraumático producido de manera radical, en donde la persona como mecanismo de defensa, comienza a disociar las cosas que le suceden, o a reprimir ciertos recuerdos a raíz del trauma vivido.

¿Existe tratamiento para el TID?

A través de los años, los tratamientos para curar diversos trastornos han ido evolucionando, y el TID no ha sido la excepción.  Actualmente, existen diversas maneras de tratar el trastorno de identidad disociativa, encontrándose entre algunos de los más populares los siguientes:

  • Hipnosis.
  • Psicoterapia.
  • Otras terapias psicológicas enfocadas en integrar o ‘desfragmentar’ la personalidad.

Cabe destacar, que los tratamientos para tratar el TID son progresivos y pueden tardar incluso años en culminarse. Influirá notablemente, en la respuesta o evolución al tratamiento, la disposición y constancia que tenga el paciente.

Sin embargo, es importante procurar tratar este trastorno de la manera más temprana posible. Así que, si sospechas de la presencia de esta patología, o notas parte de la sintomatología mencionada antes, lo mejor que puedes hacer es acudir con un profesional de la salud de inmediato al que puedas plantear tus inquietudes.

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