"A mi psicóloga" Carta de una paciente.

A mi psicóloga. Carta de agradecimiento y despedida. 

Hola Sandra, te envío esta carta con el alma encogida y a la vez, llena de gratitud, espero que encuentres en estas líneas una parte del corazón que has ayudado a curar.

Comencé terapia psicológica en un momento de mi vida donde mi salud mental se tambaleaba entre la depresión profunda y la autodestrucción caótica. Llegue a terapia queriendo estar mejor, pero con la puerta del autoconocimiento tapiada de prejuicios.

Tardé varias sesiones en ser consciente de la magnitud de lo que estaba haciendo allí, sentada frente ti y hablando de mis intimidades, mis dolores soltaban un tufillo incómodo.

Al principio, salía de las sesiones enfadada con mi pasado, con las personas de mi entorno, conmigo misma y con el mundo. Por fin, salía el enfado que había tenido reprimido por tantos años.

Aunque eres psicóloga, no dejabas de ser una desconocida que me preguntaba cosas tan íntimas como ¿Cómo te sientes respecto a eso que me has contado?.

Aún no había aprendido a saber como me sentía, pero cuando por fin me di cuenta y acepté que me sentía enfadada, me permití sentirlo y eso fue liberador, estuve conscientemente enfadada durante algún tiempo.

 

Empecé a darme cuenta de que a medida que te contestaba sobre mis sentimientos, mi manera de comunicarme conmigo misma cambiaba paulatinamente.

Comencé a ser consciente de como me afectaban internamente los sucesos externos, a comunicarme conmigo misma desde esa parte emocional dormida y dañada.

Cuando el enfado se fue disipando, entré en la fase de la tristeza, reconozco que fue una de las mas duras y sombrías de mi proceso, pero también la que mas información me dio respecto a mi misma y todo lo que había condicionado mi vida hasta ese momento.

A medida que te iba contando sucesos de mi vida, y profundizábamos con las preguntas que me ibas haciendo, en mi cabeza se fue construyendo un relato emocional que le dio sentido y consuelo a lo que en otro tiempo se arremolinaba en mi cabeza con gran sufrimiento.

Algo en lo que tuve que trabajar mucho para avanzar en terapia fue permitir que lo que racionalizaba en mi cabeza, pasase por el corazón.

Me resultaba relativamente sencillo racionalizar y explicar cosas como ¨mi madre no me defendió de los maltratos de mi padre¨ pero hasta que no me permití sentir lo que eso supuso para mi, no entendí el valor real de lo que hacíamos en terapia.

Aquello se parecía a ir desenredando con peine fino una melena larga enredada por el viento.

Con el tiempo, la confianza hablando en tu consulta se asentó, ya no te veía como una profesional de la salud mental únicamente, si no que también me resultabas alguien familiar en la que podía confiar y eso me ayudó mucho a coger velocidad en mi predisposición al camino de sanación.

He estado así un tiempo, suficiente como para haber desenredado por completo el conflicto emocional generado a raíz de la experiencia con un maltratador y gran parte de los nudos emocionales arrastrados desde mi infancia.

Hoy, me has  dicho que te vas, cambias de lugar de trabajo para ayudar a personas que también lo necesitan en otro ámbito de la salud mental.

Siento una profunda alegría por ti y tu salto profesional, así como alegría por cada persona que tenga la oportunidad de acudir a terapia contigo en tu nueva etapa.

También siento un colosal sentimiento de agradecimiento, un agradecimiento infinito por cada hora que he pasado en ese espacio de seguridad, le estoy agradecida a la vida por haberme concedido la oportunidad de conocerte.

Llegué a ti rota y me despido de ti con oro en las cicatrices.

Pero también reconozco que he llorado muchísimo al saber de la noticia. Hay una parte de mi, que ha creado un vinculo de cierta dependencia a esas sesiones, a esa sensación de confianza sin juicios, a poder hablar con alguien que conoce la mente humana y a la vez, es humana.

Supongo que aquí comienza otra etapa de mi sanación, hacerlo sin ese espacio de terapia, al menos, no contigo, y continuar, continuar agradeciendo y aprendiendo de cada situación.

Gracias Sandra. Has sido el foco de luz en medio de mi oscura deriva en el alto mal.

¡Un abrazo!

 

Recurso recomendado (afiliado): Eneagrama. Una mirada hacia tu interior

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