Claves para prevenir las consecuencias afectivas y sociales producidas por la sordera

A través de un reciente estudio realizado por la Universidad de Valencia, se estima que en España el 9.1% de las personas sordas no están integradas socialmente. Mientras que cerca del 42% de la población afectada por la sordera en más de una ocasión se ven desplazados socialmente. En contra, solo una cuarta parte de las personas afectadas por ese mal se sienten en todo momento integrados, siendo un 23% las personas que se sienten muy integradas.

El problema todavía es más grave cuando se les pregunta a las personas sordas si sienten que participan en la sociedad. El 16% contestó que nada y el 37% algo. A eso hay que añadir que cerca del 38% no se sienten bien atendidos, aunque el 47% sí indicaron que se sentían bien atendidos.

Teniendo en cuenta estos resultados, los expertos siempre recomiendan tomar medidas para evitar que las personas afectadas por los problemas de audición puedan tener problemas de integración social o afectivos.

1- Apuesta por los audífonos

Una de las mejores opciones para que la integración sea más sencilla para las personas que están afectadas por los problemas de audición es el uso de audífonos. Como nos indican los expertos, no hay que pensar en el qué dirán los demás si nos ven con unos audífonos, solo hay que pensar que la calidad de vida será superior. Y como se puede escuchar, la discriminación social será mucho menos probable.

A la hora de elegir un audífono, no hay que elegir el primero que nos encontramos, sino que hay que elegir el más adecuado. Como nos informan desde AudioCost, hay muchas marcas de audífonos entre las que podemos elegir. Si a eso sumamos muchos modelos por cada una de las marcas, raro es la persona que no encuentra el audífono ideal según sus necesidades. Lo importante es que la persona pueda volver a recuperar la audición en la medida de lo posible y así conseguir comunicarse sin problemas.

2- No hay que pensar en lo que digan los demás

Hay que quitarse de la cabeza el pensamiento del que dirán los demás al vernos con unos audífonos. Según un estudio, las personas afectadas se hacen esa pregunta en un gran porcentaje. Pero en realidad eso no es lo que hay que pensar, sino que hay que pensar en el bienestar de uno mismo.

Cuando se comienzan a usar unos audífonos, es verdad que algunas personas se pueden sorprender, pero esa sorpresa se eliminará con rapidez. La gente se acostumbrará a ver a esa persona con los audífonos puestos y eso significa que pasarán desapercibidos. El problema viene dado cuando la persona se niega a llevarlos puestos por el qué dirán. En ese caso las otras personas no verán el audífono, pero a cambio se darán cuenta de que realmente no escucha bien. En ese caso habrá gente a la cual no le importe decir las cosas varias veces o más alto. Pero muchas otras no harán esos cambios y la comunicación se verá penalizada. Aquí es donde la persona puede comenzar a tener problemas de sociabilización.

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3- No hay que tener miedo a las revisiones

Como leemos en este post de Salud10, para escoger un buen audífono para la sordera es fundamental pasar por una serie de pasos previos. La persona tendrá que disfrutar de una prueba de audición en cuanto tenga consciencia de esa pérdida auditiva. Como en ocasiones no es fácil darse cuenta de esa pérdida auditiva, también hay que ver si otras personas nos dicen que no escuchamos bien. En muchas ocasiones la negación es lo que se suele hacer, cuando realmente se podría poner fin al problema con una sencilla prueba de audición.

Una vez realizada la revisión auditiva, el profesional indicará a la persona afectada el nivel de audición pérdida en caso de que exista. Al igual que también indicará el audífono que mejor encajará con sus necesidades. No hay que olvidar que en la actualidad hay modelos casi invisibles, es decir, nadie se dará cuenta de que se llevan puestos.

5- No hay que ocultar el problema

Si la persona se niega a mostrar a los demás el problema de audición aquí es cuando realmente se puede producir el problema afectivo y de sociabilización. Para evitarlo, hay que dejar claro a la persona que no es un problema que haya que ocultar, sino todo lo contrario.

Hay que demostrarle que se puede salir a la calle y hacer una vida normal como hasta el momento. Hasta que el paciente afectado por la sordera no se da cuenta realmente de que el problema no se debe ocultar, no hará vida normal. Y como se ha demostrado, cuanto más se tarde en aceptar la sordera, más graves pueden ser los problemas. Como nos informan los expertos, no hay que tener miedo a la realidad y en consecuencia hay que adaptarse a sí mismo.

Si notas que la sordera te está afectando más de lo que desearías y eso te impide hacer vida social, entonces siempre tienes la opción de acudir a un psicólogo. El mismo te ayudará poco a poco a aceptar tu situación y en consecuencia a hacer vida normal.

Una vez más, la persona afectada debe tener la fuerza de voluntad para acudir al profesional. Como se suele decir, lo realmente complicado es dar el primer paso. Una vez que alguien se pone en manos de un buen psicólogo, se puede decir que buena parte del camino ya está hecho.

Psicólogo y sexólogo de profesión con número de colegiado AO09281. Creador y administrador de Ciberpsique. Me dedico a la redacción online desde hace más de 10 años. Disfruto creando contenido de psicología y salud mental, intentando que resulte interesante para cualquier persona.

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