Estudian el uso de setas alucinógenas para alterar recuerdos traumáticos

La psicología es un campo que siempre vela por la salud mental de las personas y por el estudio de la mente humana. Como tal, una de sus obligaciones es también conocer y profundizar en los efectos que las diferentes sustancias del entorno que nos rodea afectan, y en qué grado, a la psique del ser humano.

Desde cualquier tratamiento médico habitual, hasta aquello que se escapa de lo que se ve en el día a día. Durante los últimos años, se han posado cada vez más miradas sobre las setas alucinógenas. Estos hongos, muy variados, aunque todos ellos con efectos bastante similares, están en el punto de mira de profesionales de todas partes del mundo.

¿Por qué? Porque, según numerosas corrientes, pueden ser algo capaz de eliminar recuerdos traumáticos. Una manera de ayudar a alguien que ha pasado por una experiencia especialmente desagradable a olvidar el momento y poder retomar su vida con normalidad. Una especie de bote salvavidas cuando la mente está al borde del colapso.

Pero, ¿realmente es así? Varios profesionales se han adentrado en este campo para valorar y dilucidar cuánto hay de cierto en esta peculiar creencia que ha ido ganando tantos adeptos. Sus conclusiones se entrecruzan y, en ocasiones, chocan. Algo que deja claro que, precisamente, no hay una conclusión clara del todo.

¿Afectan las setas alucinógenas a los recuerdos traumáticos?

El consumo de alucinógenos es algo que se ha visto en muchos terrenos y culturas diferentes. Desde los vikingos que se preparaban para el combate comiendo setas, hasta los chamanes que consumían infusiones de Salvia divinorum para poder “ver el futuro”.

Es algo muy ligado a nuestro pasado, y también en cierto modo a nuestro presente. Su presencia siempre ha causado interés para aquellos más curiosos y, por supuesto, tarde o temprano tenía que acabar siendo objeto de estudio. Sobre todo para desmentir mitos y confirmar verdades.

Las setas alucinógenas sí pueden afectar a los recuerdos traumáticos, aunque no pueden borrarlos. Y con “no pueden”, queremos decir que no hay estudios que lo avalen. El principal motivo es que no hay forma de mediar con estudios científicos que se “borran” recuerdos traumáticos.

Es algo que explican varios profesionales. En cierto modo, afectan, pero no eliminan. La clave de esto está en la psilocibina. Esta sustancia alucinógena se encuentra presente en los hongos psilocybe, y es la responsable de causar una alteración en la organización del funcionamiento del cerebro.

De hecho, es por esto por lo que resulta interesante estudiar la capacidad de estas setas a la hora de, por ejemplo, tratar el estrés postraumático. Estudios llevados a cabo con ratones han demostrado que, controlando dosis de psilocibina, volvían antes a la normalidad ante estímulos que pudieran causarles rechazo.

Aunque no se ha terminado de estudiar cómo afecta a las personas, sí que hay base científica para afirmar que las setas alucinógenas pueden influir en el tratamiento de una persona que tiene algún tipo de trauma. Son capaces de dar un significado diferente a los recuerdos que se tienen, y lo cierto es que eso es algo que suena interesante para casos de depresión.

No obstante, también es algo que conlleva sus riesgos. La psilocibina aumenta la plasticidad cerebral y, por lo tanto, permite llevar a cabo una reestructuración de los recuerdos traumáticos para poder tratarlos adecuadamente. Y justo en eso último es donde está la clave, en tratarlos.

Un hongo psicodélico, dejando a un lado todos los efectos secundarios que pueda causar, provoca un estado en la persona en el que esta es más propensa a recordar una experiencia especialmente dolorosa, una experiencia traumática. Si esta situación se da fuera de un entorno seguro y terapéutico, puede ser especialmente peligrosa.

Mal llevada, puede derivar en un empeoramiento de la persona, todo lo contrario de lo que se buscaría con los estudios que se realizan. Aun así, también es cierto que, en un entorno bien controlado y con profesionales, este efecto puede aprovecharse para aplicar un tratamiento terapéutico que ayude a mejorar la salud mental.

Son algo que reorganiza memorias y que, por otra parte, puede hacer que situaciones especialmente dolorosas y olvidadas vuelven a aflorar. Todavía hay mucho por estudiar en este sentido, y mucho por conocer sobre las setas y los hongos alucinógenos, amén de todas esas plantas que causan estos estados alterados.

Pero también hay muchos profesionales y cada vez más recursos centrándose en esta dirección. La psicología y la medicina nunca dejan de avanzar y, quién sabe, puede que en unos años se demuestre que estas setas pueden ser muy útiles aplicadas en un tratamiento novedoso. O también puede que se termine de demostrar que deben evitarse por todos los medios. 

El debate sigue muy presente y los profesionales no terminan de ponerse de acuerdo, aunque algo está claro: los recuerdos no se borran.

Psicólogo y sexólogo de profesión con número de colegiado AO09281. Creador y administrador de Ciberpsique. Me dedico a la redacción online desde hace más de 10 años. Disfruto creando contenido de psicología y salud mental, intentando que resulte interesante para cualquier persona.

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