Síndrome de déficit de testosterona: consecuencias y tratamientos

El Síndrome de déficit de testosterona conocido como SDT o Hipogonadismo masculino, es un trastorno del contenido hormonal básico del hombre. Existe una amplia variedad de causas para este síndrome, algunas más evidentes que otras, pero en general, se asocia a la edad o trastornos glandulares.

Muy comúnmente este síndrome puede conllevar a cambios físicos bastante notables y que suelen ser el motivo de consulta del paciente potencial. No existen estadísticas muy específicas sobre esta enfermedad, pero se estima que la incidencia antes de los 60 años es del 7%; aumentando después de la entrada a la sexta década hasta el 20%.

A este se lo conoce como Síndrome de déficit de testosterona debido a que engloba una serie de síntomas que pueden tener diferentes causas.

¿Qué es el Síndrome de déficit de testosterona?

Existe una amplia variedad de definiciones para este cuadro clínico, pero hay maneras de resumirlo y hacerlo concreto para aclarar todas la dudas. El SDT se considera como un cuadro bioquímico, más específicamente hormonal, que está dado por las alteraciones de los valores de testosterona en sangre.

Normalmente se asocia a síndromes metabólicos como la diabetes, obesidad, dislipidemia, e hipertensión arterial, todos capaces de afectar el equilibrio hormonal. Este es un cuadro que comúnmente tiene un inicio insidioso, el cual, puede darse a notar en el momento en que ya está bastante avanzado.

Síndrome de déficit de testosterona 2

Sin importar esto, es un síndrome completamente tratable y que puede obtener muy buenos resultados del tratamiento, algo ampliamente valorado. “El hipogonadismo se define como la deficiencia de testosterona con signos o síntomas asociados, la deficiencia de producción de espermatozoides o ambas.” (Hirsch, 2019)

¿Cuáles pueden ser las principales causas del Hipogonadismo masculino?

Se podría decir que, al ser un cuadro clínico, las causas son varias, pues no hay una patología que se identifique concretamente con este síndrome. Para dar una respuesta concreta a las posibles causas, deben ser divididas en primarias (asociadas al testículo) y secundarias (relacionadas a patologías externas).

La disminución de la producción de testosterona asociada a la edad, es un motivo primario de la producción de este síndrome en hombres. En el caso de los menores, hay una extensa variedad de patologías, como el Síndrome de Klinefelter, la inexistencia de los testículos, criptorquidia, entre otros.

Entre las causas secundarias se encuentran los trastornos hipofisiarios, con la disminución de la LH y FSH, hormonas relacionadas con la producción de testosterona. Como motivos anexos pueden mencionarse el alcoholismo, el consumo de drogas, la hipertensión, los problemas circulatorios, la diabetes, entre otros que componen causas circunstanciales.

¿Cómo se presentan las consecuencias de este síndrome?

La presentación sintomática del Síndrome de déficit de testosterona es bastante amplia, no todos los síntomas pueden presentarse al mismo tiempo, ni en el mismo orden. Entre los principales y más característicos se encuentra la pérdida del vello corporal, debida a la disminución de la estimulación folicular. La testosterona es un estimulante básico para el desarrollo del vello facial, púbico, axilar y en zonas como el pecho y la espalda.

Por otra parte, la ausencia de deseo sexual también es muestra de este síndrome, que suele asociarse a la apatía. Un síntoma que generalmente se convierte en el motivo de consulta más común, es la disfunción eréctil, que puede ser causa de otros síntomas; esta se asocia con la depresión y la ansiedad, una mezcla de emociones que por lo general generan en el hombre que requiere tratamiento.

Las consecuencias físicas se expresan en la disminución de la fuerza, esta se ve relacionada a una pérdida de la masa muscular. Además, la condición física se ve deteriorada, aumenta el cansancio y se pierda la capacidad de realizar ejercicios, también cambia la distribución de grasa corporal.

¿En qué momento es necesario solicitar ayuda profesional?

Como se comentó anteriormente, este síndrome suele darse a notar una vez que está bastante establecido, pero esto no significa que no sea irreversible.

El momento indicado para buscar ayuda profesional, es una vez que el Síndrome de déficit de testosterona se hace notable, puede reconocerlo identificando lo siguiente:

  • Disminución de la frecuencia de afeitado facial y corporal.
  • Ausencia de deseo sexual o apatía sexual.
  • Disfunción eréctil total o parcial.
  • Pérdida de masa muscular progresiva.
  • Cansancio excesivo asociado al ejercicio

Si usted o algún familiar cercano presenta una o varias de estas expresiones, lo ideal es buscar asistencia médica, con la intención de establecer causas. Este síndrome es la expresión de una gran variedad de patologías, por lo que establecer una, será un principio crucial para el tratamiento posterior.

¿Cómo se combate el Síndrome de déficit de testosterona?

Una vez se ha establecido el Síndrome de déficit de testosterona mediante exámenes de laboratorio y una causa probada, se puede dar inicio al tratamiento. Previo a la instauración del tratamiento, lo ideal es que se realicen pruebas para determinar el estado físico y hormonal del paciente, para llevar registros.

Existen diferentes métodos para la administración de testosterona, la mayoría son poco invasivos, pero todo dependerá del paciente y el nivel de déficit. La forma más común, debido a que conlleva menor alteración del estilo de vida, es la transdérmica, que se realiza con parches o geles.

Por otra parte, la vía intramuscular suele ser menos frecuente en aplicación, pero más traumática, debido a que necesita una extensa serie de inyecciones. Cualquiera de los métodos elegidos para tratar el Síndrome de déficit de testosterona, el tratamiento inicial deberá durar al menos 6 meses.

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Mediante la constante medición de los niveles de testosterona, se deberá determinar si las dosis deben aumentar o disminuirse, según lo requiera el caso. Adicionalmente, deberán tratarse síntomas como la disfunción eréctil, de forma más específica, para ayudar a retomar la vida sexual adecuadamente.

Este tratamiento por lo general no posee grandes efectos secundarios, pero se han notado cambios físicos y mentales que pueden no ser ideales. La irritabilidad, las alteraciones del comportamiento, hiper o hipoglucemia y el aumento del Antígeno Prostático Específico (PSA), son algunos de los más específicos.

Se aconseja que cualquier tratamiento sea únicamente realizado bajo la supervisión médica adecuada, para evitar efectos contraproducentes y riesgo potencial para el paciente.

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