Síndrome de Tourette: causas, duración y síntomas

Es probable que hayas escuchado nombrar este síndrome en alguna ocasión y no conozcas exactamente de qué se trata. El día de hoy, te hablaremos sobre el síndrome de Tourette para que sepas en qué consiste, conociendo cómo influye en la vida de las personas que lo padecen y de quiénes los rodean.

¿En qué consiste el síndrome de Tourette?

Este síndrome se denomina Síndrome de Gilles de la Tourette, y se trata de un trastorno fisiológico caracterizado por la realización de movimientos o la emisión de sonidos repetitivos sobre los cuales no se tiene prácticamente ningún control, ocurriendo el daño principal en el sistema nervioso y en el cerebro.

Por lo general, son la corteza cerebral y algunos ganglios basales los que resultan principalmente afectados, así como los neurotransmisores. Estos son los daños que dan paso a la existencia de los tics que ocasionan movimientos sin control e incluso, emisión de palabras vulgares. Cabe destacar, que la probabilidad de padecerlo es más alta en los hombres que en las mujeres.

Causas del síndrome de Tourette

Explicar las causas del síndrome de Tourette es una tarea compleja y, de hecho, para entenderlo se requiere orientación psicológica y médica, puesto que a ciencia cierta se desconocen todavía. Algunos expertos consideran que existen ciertos factores que presentan una relación con la aparición de esta afección, entre los que se encuentran:

Genética

Los antecedentes familiares juegan un papel vital, pues tener familiares que hayan padecido de este síndrome u otros síndromes asociados al sistema nervioso y la manifestación de tics en la persona, puede influir en la aparición de esta patología.

Complicaciones durante el embarazo

La aparición de complicaciones durante el proceso de gestación, el mantenimiento de vicios como fumar, o la edad de la madre, son factores que pueden presentar alguna relación con la aparición de este síndrome.

Síndrome de tourette tics
Síndrome de tourette

Síntomas del síndrome de Tourette

El principal síntoma de este padecimiento consiste en la aparición de tics que resultan difíciles de controlar, así como de sonidos repentinos. Dichos tics pueden ser leves, de manera que no afectan significativamente el desarrollo cotidiano. Sin embargo, también pueden ser graves, afectando a grupos musculares por la ejecución de movimientos bruscos.

Estos tics pueden ocurrir en diversos momentos del día e ir evolucionando con el paso del tiempo. Además, agravan en circunstancias de estrés, tristeza o ansiedad. Un ejemplo de estos tics puede ser:

  • Parpadeo.
  • Aclararse la garganta.
  • Mover la boca o la nariz.
  • Arrugar la cara.
  • Saltar.
  • Expresar palabras soeces.

Antes de presentarse la aparición de cualquiera de estos tics, se puede ocasionar en la persona un fenómeno denominado impulso premonitorio. Este, básicamente consiste en una sensación que avisa que pronto aparecerá el tic, dándose en forma de cosquilleo o picazón y tras la realización del movimiento, trae consigo una sensación de alivio.

Diagnóstico del síndrome de Tourette

Para realizar el diagnóstico de este padecimiento, el paciente debe cumplir con un requisito imprescindible: la presencia recurrente de tics por un tiempo prolongado. Generalmente, los síntomas aparecen en los años más pequeños de vida y empiezan a bajar su intensidad con el transcurrir del tiempo hasta llegar a la edad adulta.

Tras corroborar la durabilidad del síntoma principal, debe descartarse de todas formas que no se trate de cualquier otra enfermedad que presente síntomas similares. Para lograr esto se requiere de la ayuda de exámenes como resonancias magnéticas, tomografías computarizadas y electroencefalogramas. En algunas ocasiones, se puede recurrir también a los análisis de sangre.

Tratamiento del síndrome de Tourette

Propiamente, el síndrome de Tourette no posee una cura existente. No obstante, existe una lista de medicamentos que pueden ser recetados por un profesional de la salud para reducir los efectos de los tics. Entre estos medicamentos destacan los siguientes:

  • Inhibidores de Dopamina.
  • Anticonvulsivos.
  • Antidepresivos.

Cabe destacar, que la finalidad principal de estas medicinas no es lidiar contra el síndrome de Tourette, por lo cual, la automedicación puede resultar muy peligrosa. La efectividad de cada uno de estos medicamentos varía según cada paciente. Además, se ha demostrado también que la psicología puede ayudar desde las siguientes vertientes:

Psicoterapia

Naturalmente, esta afección trae consigo una serie de problemas psicocognitivos más como el trastorno por déficit de atención. Gracias a la psicoterapia, se pueden brindar herramientas para ayudarle al paciente a lidiar también con los problemas que trae conseguir sufrir este padecimiento.

Terapia del comportamiento

Esta rama de la psicología aplicada es necesaria para lidiar con este síndrome. Al basarse en las teorías de condicionamiento, se pueden proporcionar instrumentos para aprender a invertir los hábitos que significan los tics nerviosos.

Es posible llevar una vida plena

Las personas que padecen del síndrome de Tourette son capaces de desarrollarse a plenitud y llegar a tener unas condiciones de vida óptimas, especialmente si los síntomas se presentan de manera leve.

Al ir disminuyendo los síntomas conforme transcurren los años, con un tratamiento adecuado y acondicionado a la persona, puede llegar a controlarse los tics o por lo menos, lograr que afecten lo menos posible la vida cotidiana.

Experto en la redacción de contenidos relacionados con la psicología y la salud en general. Trato de divulgar todo lo que considero interesante, y siempre contrasto información de fuentes fiables.

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