Cuentos con valores

En esta selección de cuentos con valores que vamos a recomendar, vas a poder encontrar los cuentos que más hacen reflexionar, tanto para niños como para adultos. De ellos se extraen una gran cantidad de aprendizajes y valores para ayudarnos a ser mejores personas y alcanzar la calma interna.

Cuentos para reflexionar cortos

Estos son algunos de los cuentos para reflexionar cortos más importantes. Los hemos elegido para que solo tengas que dedicarle un momento de tu tiempo en leerlo. Seguro que te darán que pensar y reflexionar para que puedas entender toda su esencia, y aprender algo que te servirá para poner en práctica en tu día a día. Son una excelente oportunidad para tomar conciencia e ir conociéndonos mejor a nosotros mismos.

Reflexión sobre El Bambú Japonés

Reflexión de el bambú japones

No es necesario ser agricultor para saber que, una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es sabido que quien cultiva la tierra, no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: crece de una vez…

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apropiado para personas impacientes:

Se siembra la semilla, se la abona, y se la riega constantemente.

Durante los primeros meses, aparentemente no sucede nada. Durante los primeros siete años, en realidad no ocurre nada, de tal manera, que un cultivador inexperto, estaría convencido de que las semillas que ha comprado son semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en sólo seis semanas, la planta de bambú crece más de treinta metros. En realidad, se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, el bambú genera un complejo sistema de raíces, que le permitirán sostener el crecimiento que va a tener después de siete años.

Esto nos da una lección de paciencia y perseverancia, de espera y aceptación.

Muchas veces queremos encontrar resultados rápidos y a veces abandonamos justo cuando estábamos a punto de “conquistar la meta”. Nos olvidamos que conviene ser perseverantes, y esperar el momento adecuado.

Es necesario comprender, que a veces estamos atrapados en situaciones, o etapas en nuestra vida en que pareciera que no sucede nada, y nos decaemos….Justo en esos momentos, podemos recordar el ciclo de crecimiento del bambú japonés, y no rendirnos, al no ver los resultados que esperamos, en esos momentos, algo está creciendo y madurando en nuestro interior, esperando el momento oportuno para materializarse. Si todavía no consigues lo que anhelas, no te desesperes, ten paciencia, todo tiene su razón de ser, quizá estés hechando raíces.

La leyenda del Lobo Blanco y el Lobo Negro – ¿Qué lobo alimentas?

Qué lobo alimentas
Cuento ¿que lobo alimentas?

“Un hombre dijo a su nieto: En mi corazón viven dos lobos, uno es blanco, y el otro es negro. El blanco es compasivo, amoroso y amable; y sólo pelea cuando tiene que cuidar a los demás o a él mismo. El lobo negro es violento, iracundo y vengativo; se enfada ante cualquier circunstancia y pelea sin razón alguna, lleno de odio e ira. Solo causa problemas.

El nieto preguntó:

¿Quién ganará la batalla en tu corazón?

El abuelo respondió:

Los dos, porque si sólo me dedico a alimentar al lobo blanco, el negro se esconderá y atacará al blanco al menor descuido. Y si sólo alimento al lobo negro se hará más fuerte y atacará cuando menos lo espera. Por eso los dos lobos tienen que vivir en equilibrio.

El niño,intrigado, preguntó:

¿Cómo es posible que los dos ganen?

El hombre respondió:

El lobo negro tiene cualidades necesarias: es astuto, tenaz, valiente y fuerte, es un estratega; cualidades que no tiene el lobo blanco. Sin embargo el lobo blanco es compasivo y sabe ver lo que es mejor para todos. El lobo blanco necesita al lobo negro y el lobo negro al blanco, alimentar solo a uno de los dos destruiría al otro y acabaría destruyéndote a ti mismo. Alimentar a ambos es mantener el equilibrio significa que ambos sacarán sus mejores cualidades en el momento preciso y tú los podrás controlar.”

Cuento de Tagore: El mundo del niño​

Cuento de Tagore: El mundo del niño​

Ah, si yo pudiera entrar hasta el mismo centro del mundo de mi niño para elegir allí un placentero refugio!

Sé que ese mundo tiene estrellas que le hablan, y un cielo que desciende hasta su rostro y lo divierte con sus arcoiris y sus fantásticas nubes.

Esos que parecen ser mudos e incapaces de un solo movimiento, se deslizan en secreto a su ventana y le cuentan historietas y le ofrecen montones de juguetes de brillantes colores.

¡Ah, si yo pudiera caminar por el sendero que cruza el espíritu de mi niño y seguirlo aún más allá, más allá, fuera de todos los límites!

Hasta donde mensajeros sin mensaje van y vienen entre Estados de reyes sin historia, donde la razón hace barriletes de sus leyes y los lanza al aire; donde la verdad libera a las acciones de sus grilletes.

Cuento de Rumí: El ratón guía

Cuento de Rumí: El ratón guía

Un ratón se apoderó un día de la brida de un camello y le ordenó que se pusiera en marcha.

El camello era de naturaleza dócil y se puso en marcha.

El ratón, entonces, se llenó de orgullo.

Llegaron de pronto ante un arroyo y el ratón se detuvo.

– ¡Oh, amigo mío! ¿Por qué te detienes?- ¡Camina, tú que eres mi guía!

El ratón dijo: – Este arroyo me parece profundo y temo ahogarme.

El camello: – ¡Voy a probar!

Y avanzó por el agua.- El agua no es profunda.- Apenas me llega a las corvas.

El ratón le dijo: – Lo que a ti te parece una hormiga es un dragón para mí.-

Si el agua te llega a las corvas, debe cubrir mi cabeza en varios cientos de metros.

Entonces el camello le dijo: – En ese caso, deja de ser orgulloso y de creerte un guía.- ¡Ejercita tu orgullo con los demás ratones, pero no conmigo!

– ¡Me arrepiento! dijo el ratón- ¡en nombre de Dios, ayúdame tú a atravesar este arroyo!

Enseñanza de Buda: Toma la gratitud

Enseñanza de buda sobre la gratitud
Enseñanza de Buda: Toma la gratitud

En una ocasión un hombre vino a Buda y le escupió la cara, sus discípulos, por supuesto, estaban enfurecidos.

Ananda el discípulo más cercano, dirigiéndose a Buda dijo:

¡Esto pasa de la raya!

Y estaba rojo de irá y prosiguió:

¡Dame permiso, para que le enseñe a éste hombre lo que acaba de hacer!

Buda se limpió la cara y dijo al hombre: GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Has creado, una situación, un contexto, en el que he podido comprobar sí todavía puede invadirme la irá o no, y no puede, y te estoy tremendamente agradecido; y también has creado un contexto para mis discípulos, principalmente para Ananda mi discípulo más cercano.

Esto le permite ver que todavía puede invadirle la irá

¡Muchas gracias! ¡Te estamos muy agradecidos!

Y siempre estás invitado a venir.

Por favor, siempre que sientas el imperioso deseo de escupirle a alguien puedes venir con nosotros.

Fue una conmoción tal para aquel hombre… No podía dar crédito a sus oídos, no podía creer lo que estaba sucediendo, había venido a provocar la ira de Buda, y había fracasado.

Aquella noche no pudo dormir, estuvo dando vueltas en la cama, los pensamientos le perseguían continuamente: El escupir a Buda una de las cosas más insultantes y el que él permaneciese tan sereno tan en calma como lo había estado antes, como sí no hubiese pasado nada…

El que Buda se limpiase la cara y dijera: GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, cuando sientas ganas de escupir a alguien, por favor ven a nosotros, se acordaba una y otra vez…

Cuando Buda le dio las gracias, no fue una formalidad le estaba verdaderamente agradecido, todo su ser, le decía que estaba agradecido, Buda desprendía una atmósfera de agradecimiento.

A la mañana siguiente muy temprano, volvió precipitado, se postró a los pies de Buda y dijo: Por favor perdóname no he podido dormir en toda la noche.

Buda respondió, no tiene la menor importancia no pidas perdón por algo que ya no tiene existencia.

¡Ha pasado tanta agua por el río Ganges!

Mira ¡Discurre tanta agua a cada momento! Han pasado 24 horas, por qué cargas con algo que ya no existe, ¡no pienses más en ello¡

Y además, yo no te puedo perdonar, porque en primer lugar nunca llegué a enojarme contigo, si me hubiera enojado te podría perdonar, guarda la experiencia y aprende profundamente de estos hechos y del agradecimiento.

Cuento de Jorge Bucay: El elefante encadenado

Cuento de Jorge Bucay: El elefante encadenado
Cuento de Jorge Bucay: El elefante encadenado

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacia despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas clavada a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía 5 o 6 años yo todavía en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: -Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca… y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía… Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás… jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez…

Cuento Zen: El Cielo y el Infierno

Cuento el cielo y el infierno

En un reino lejano de Oriente se encontraban dos amigos que tenían la curiosidad y el deseo de saber sobre el Bien y el Mal. Un día se acercaron a la cabaña del sabio Lang para hacerle algunas preguntas. Una vez dentro le preguntaron:

Anciano díganos: ¿qué diferencia hay entre el cielo y el infierno?… El sabio contestó:   – Veo una montaña de arroz recién cocinado, todavía sale humo. Alrededor hay muchos hombres y mujeres con mucha hambre. Los palos que utilizan para comer son más largos que sus brazos. Por eso cuando cogen el arroz no pueden hacerlo llegar a sus bocas. La ansiedad y la frustración cada vez van a más. Más tarde, el sabio proseguía: – Veo también otra montaña de arroz recién cocinado, todavía sale humo. Alrededor hay muchas personas alegres que sonríen con satisfacción. Sus palos son también más largos que sus brazos. Aun así, han decidido darse de comer unos a otros.

Microcuento Alejandro Jodorowsky: Ausencia

Maestro, ¿dónde está Dios?
– Aquí mismo.

– ¿Dónde está el paraíso?
– Aquí mismo.

– ¿Y el infierno?
– Aquí mismo. Todo está aquí mismo. El presente, el pasado, el futuro, están aquí mismo. Aquí está la vida y aquí está la muerte. Es aquí donde los contrarios se confunden.

– ¿Y yo dónde estoy?
– Tú eres el único que no está aquí.

Reflexiones breves

Reflexión de Mahatma Gandhi

Cuida tus pensamientos
porque se volverán palabras.

Cuida tus palabras
porque se transformarán en actos.

Cuida tus actos
porque se harán costumbre.

Cuida tus costumbres
porque forjarán tu carácter.

Cuida tu carácter
porque formará tu destino.

y tu destino, será tu vida.

Reflexión de Anthony de Mello: ¿Quién puede hacer que amanezca?

a conferencia que el Maestro iba a pronunciar sobre «la destrucción del mundo» había sido profusamente anunciada, y fue mucha la gente que acudió a los jardines del monasterio para escucharle.

La conferencia concluyó en menos de un minuto. Todo lo que el Maestro dijo fue:

– Estas son las cosas que acabarán con la raza humana:

– La política sin principios.
– El progreso sin compasión.
– La riqueza sin esfuerzo.
– La erudición sin silencio.
– La religión sin riesgo.
– El culto sin consciencia.